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| 2022-06-11 |
Ya se me ha acabado el pellizco de piedra que me agencié. Ha sido una semana muy edulcorada gracias a ello, pero ahora toca disfrutar de la maravillosa sensación de la lucidez completa.
Estas últimas semanas me he echado más siestas rápidas de las que yo suelo hacer. Como más de una noche he estado trasnochando por la UPF, luego durante el día el cuerpo me pide echar la cabeza diez minutitos para recuperarse. Después de unas cuantas siestas, me he dado cuenta de que cuando estoy en el estadio intermedio entre estar despierto y dormirme, cuando me queda una puntilla de lucidez todavía, me vienen ideas muy interesantes a la cabeza. Ya van tres veces en que, cuando suena la alarma (me suelo poner tiempos de entre 7 y 15 minutos), cojo corriendo el móvil para tomar una nota de lo que estaba pensando.
Me gusta. Creo que debería intentar incorporarlo como parte de mi rutina cuando escape de la voragine de Accenture.
En una de estas, estuve pensando en que mi pronta salida de Accenture me provoca algunas sensaciones parecidas a cuando mi fue de La Salle al acabar secundaria. Hay un cierto paralelismo: Pablo está en un institución señorita. El mundo ahí fuera es un sitio peligroso e indeseable: se está mucho mejor aquí dentro en el jardincito. El idiota de Pablo llega y dice que se va a otro sitio que, para los insiders, no tiene ni punto de comparación con el actual. La gente levanta cejas y se pregunta qué coño le pasa a Pablo y si se ha vuelto imbécil. La gente pide explicaciones que les puedo dar, pero que no pueden entender ya que llevan demasiado tiempo metidos ahí dentro y tienen la cabeza en el culo. Su mente no es capaz de imaginar más allá de lo que viven en su día a día. No conciben que haya algo diferente a su normalidad, ni mucho menos mejor. Son necios.
En su día, cuando me fuí de La Salle, disfrute de la sensación gamberra de decepcionar y confundir a toda esa gente. Pero también pasé mucho miedo. Y si en el fondo me estaba equivocando? Qué iba a ser de mí en el Montserrat? Me iría bien?
Hoy, vuelvo a disfrutar de la placentera sensación de ser el gamberro en la multinacional de renombre. Pero esas dudas sobre si la decisión que he tomado es la correcta ya no están allí. Tengo entradas en la melena y los huevos ya se me han caído un buen trecho. Una de las cosas que me da satisfacción y tranquilidad estos días es sentir cómo ya tengo las cosas mucho más claras en la vida. Siempre tengo alguna duda y la cabeza da vueltas cuando toca. Pero ya no soy el manojo de nervios e inquietudes que era hace años. Y me gusta. La gente dice que no les gusta hacerse viejos, pero con ventajas como ésta, yo no volvía atrás.
En otra de mis siestas, estuve pensando en la optimización del delivery en el servicio de Lola Market. Concretamente, me iluminé y ví el paralelismo con el servicio de Via Van en Amsterdam. De la misma forma que Via Van agrupaba varias carreras de gente diferente en una ruta común, Lola debería agrupar varios pedidos "similares" en una sola compra en el super. Por ejemplo:
- Alicia quiere su compra de Carrefour el viernes a las 11:00.
- Benito también quiere la compra del carrefour a las 11:00. Vive a 23 minutos en coche de Alicia.
- Carlos quiere la compra del carrefour a las 12:00. Vive a 17 minutos de Benito.
- El shopper se propone hacer la compra de los tres a la vez en Carrefour. Después, hace las tres entregas de forma secuencial. Las distancias entre los tres clientes le permiten hacerlo sin problemas. Cual es la diferencia en eficiencia (medida en tiempo) con respecto a hacer las tres de forma individual? Cuando tenga un rato, haré un simulacro. Ahora me estoy quedando sin batería.
Cositas que voy a hacer:
- Backup de accounts de biscuit
- Contabilidad
- Responder a Fernando de la UPF
- Subir slides de las ultimas clases
- Empezar a preparar el examen
- Buscar kit + guia para Juanita
- Pillar un juego en Steam