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2026-03-21 18:52:46 +01:00

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fecha
2026-03-19

Esta tarde Eli ha quedado con Scot y Evan en el parquecillo que hay al lado de la comisaría de Mossos de encima de La Salle. También se ha llevado a Sofía. Cuando he acabado de trabajar, he salido a su encuentro y he estado un rato con ellos, antes de que emprendiésemos el camino de vuelta a casa.

Me han informado de cosas realmente espeluznantes (algunas me las ha explicado Scot directamente, otras se las ha explicado a Eli y ella a mí): aparentemente, Ana está viviendo la maternidad con una histeria de caballo que los está llevando por el camino de la amargura. El chaval realmente tenía mala cara, y me he fijado en que, por primera vez en la vida, le he visto canas.

Y no es para menos: Ana tiene unas paranoias increibles, y tiene a Scot totalmente sumiso lidiando con ellas. Evan solo toma fórmula, y Ana exige que se hierva el agua para su biberón. No resultaría extraño si estuviesen usando un grifo en Essaouira, pero es que el agua que hierven es agua embotellada comprada en el supermercado. Surrealista. Naturalmente, los biberones también hay que hervirlos después de cada toma.

Otro ejemplo: se turnan las noches para darle el biberón a Evan entre los dos. Pero cuando le toca a Ana, le exige a Scot que se despierte para que, mientras ella le da la fórmula, él vigile que no se atragante.

Y así, varias miserias más de calibre variado.

Es realmente de película de terror. Scot no tiene cojones de poner orden. Esto acabará en homicidio, divorcio, o peor: cincuenta años de amargura.