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| 2026-03-18 |
Ayer por la mañana Elena, la tía de Eli, estaba haciendo de canguro de Sofía mientras yo trabajaba. Al mediodía me pusé a cocinar, y mientras Elena me pilló por banda para hablar sobre Jordi y Vicky.
Me expuso que le sabía mal que Jordi y Vicky no se sentían "acogidos", y que pensaba que no parecía razonable atribuirle a ellos la culpa de lo que hizo su hijo. Yo le repliqué a Elena que mi problema con ellos no era lo que su hijo había hecho, sino su reacción ante el asunto: minimizar, silenciar, ignorar a sabiendas. Escurrir el bulto y esperar a que pasasé el temporal.
Elena no me quiso discutir nada. Se dió por satisfecha con hacerme saber que ella apreciaría que recuperásemos la buena relación.
Toda la conversación me sentó mal. ¿En qué puto momento nos volvimos tan cobardes? ¿Cuándo perdimos la claridad para ver cuál es el camino correcto, y los cojones para seguirlo aunque sea incómodo o doloroso?
Es un golpe de realidad aprender que estás rodeado de cobardes.